
Era la mañana del veintitrés y todavía nadie había vestido el árbol, así que Luisa se arrodilló junto a la niña, en cuya falda había colocado la caja con los adornos de Navidad...
Así inicia el relato, nos presenta a una mujer, Luisa que tiene una estrecha relación con una niña: Selene. La ilustración de portada nos muestra a Selene en silla de ruedas. Sabemos entonces que Luisa es quien la cuida. Ellas tienen una relación muy estrecha, tanto que la niña quiere pasar su noche previa a Navidad con Luisa. Lo que lleva a los padres a buscar a esta mujer que vive en un barrio pobre. Así, intruduce al lector en las diferencias entre el campo y la ciudad, la soledad de los que dejaron su terruño.
Andruetto usa las palabras justas, nos conmueve. Una relación de una niña con dificultades que se entiende perfetamente con quien la cuida amorosamente. Tanto que logra percibir la soledad de esa mujer y no puede entender que se quede sola en la noche de navidad, noche para estar en familia.
Luisa le canta versos que recuerda de su pueblo:
Niñito bonito
Boquita 'i coral
Te canta la barra
en el salitral
Porque Luisa tiene nostalgia y Selene disfruta esas historias, esas palabras.
La niña se llamaba Selene y tenía un rostro hecho para la luz..
Es como siempre, poético, el lenguaje de Andruetto.
Luisa no tiene una descripción física, pero por sus palabras, que sentimos con cierto tono de su pueblo. De el Oriente viene Luisa que se entusiasma hablando del Inca mayor y los Allís.
La nostalgia de quien se ve obligado por la pobreza, a alejarse de su pueblo y los recuerdos traen aquello que más quiere: las fiestas, la familia, el encuentro con la comunidad en las fiestas tradicionales. Muy diferente a las navidades consumistas de hoy día.
Si leímos El país de Juan vemos algun vínculo con este libro: las diferencias sociales, el trabajo duro del desterrado por la miseria, pero siempre, acompañado por la ternura y el bien decir de esta escritora que por algo es premio Andersen .
La Tere, sabe escribir, nosotros no nos cansamos de leerla.
Y me iba sin decir que las ilustraciones de Germán Wendel, son muy buenas, en colores ocre, acompañan el relato a la perfección. La última página es una ilustración sin leyenda alguna en que la expresión de Luisa nos muestra el momento que fue clave para desarrollar el relato.
Selene, de María Teresa Andruetto, con ilustraciones de Germán Wendel. Sudamericana, Penguin Random House,
