Seguimos leyendo a Liliana. Es que el club Hacia los confines, no tiene fin. Difícil es elegir. Pero sabemos que vamos a leer todos los que publicó. Este es un libro de cuentos.
El cuento que da nombre al libro, es de una poesía infinita
A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios,por ejemplo. O las costumbres cotidianas
Son dos niños, que por las relaciones de sus progenitores temen tener que compartir la vida, justo cuando el viento los ha dejado al descampado, pero sabemos que cuando los mismos vientos nos han dejado sin aliento, es sencillo entenderse y no necesitamos más que una mirada para enfrentar cualquier ventolera.
Dice Liliana que para escribir estos cuentos siempre pensó en el dos, la dualidad, la compañía, el otro.
En el primer cuento son dos niños, como dije que se encuentran por razones ajenas a su decisión.
En Lluvia bajo la higuera, son dos hermanos, un adolescente rebelde y un niño para quien ese hermano mayor es todo lo bueno.
Caramelos de fruta y ojos grises, es el más brutal de todos. Como en Elisa, Bodoc se ingenia para conmovernos con un tema que no puede eludir: la desaparición de niños pobres y vulnerables, quizá para la trata. Aquí también son dos y también hermanos, un niño y una niña. Ella tiene unos ojos bellos y una mirada que hace imposible a negar comprar los caramelos que vende en las calles.
Antiguas cacerías, tiene como protagonistas dos amigos: uno de origen holandés y otro bantú.
Esta historia sucede en dos tiempos: la actualidad y el pasado donde los holandeses cazaban y traficaban esclavos traídos de África. Un cuento de aventuras, de piratas, de marinos y de hechos históricos.
El enamorado y el otro también viene con el dos: gemelos que trabajan en un circo. Gemelos idénticos, indiferenciables, salvo que hay algo, que transforma a uno de ellos, algo que es inevitable.
Después los lobos, es una historia casi una leyenda y en este caso el dúo es el perro y el hombre. Una relación de miles de años.
El puente de arena, cierra el libro. Para el caso, el dos viene de dos soldados: uno prisionero de otro.
A veces, los cuentos son retumbos y destellos de hechos ciertos. Contamos lo que ocurrió. Otras veces, los cuentos son pedazos de sueños. Contamos para que ocurra.
Y si contamos con Liliana, sabemos que tenemos literatura, poesía y eso siempre es felicidad.
A la hora de escribir para niños o para jóvenes, es bueno recordar al niño o al joven que fuimos
Leido por Liliana Penal de Mujeres de Mendozay y si se les pianta un lagrimón, sepan que es lo que sucede cuando nos conectamos con la Bodoc, cuando Kush teje los hilos que nos unen con la sabiduría y el amor.


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